El 8 de septiembre de 2007, se realizó un Foro de la Sociedad Civil por la Paz titulado "La abolición de las armas nucleares: ¿cómo podemos contribuir?" en el edificio The Cooper Union for the Advancement of Science and Art (Cooper Union para el Desarrollo de la Ciencia y el Arte), situado en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos. En ese mismo lugar, se presentó una nueva exposición de la SGI titulada "De una cultura de violencia a una cultura de paz: Hacia una transformación del espíritu humano". Más de 150 personas participaron en el evento, que conmemoraba también el 50o aniversario de la declaración realizada en 1958 por el segundo presidente de la Soka Gakkai, Josei Toda, frente a 50.000 jóvenes en Yokohama, donde refutó enérgicamente el uso de armas nucleares, pues constituyen un mal absoluto. Este evento llevado a cabo en Nueva York contó con el patrocinio de la SGI, la organización Global Action to Prevent War (Acción Global para Prevenir la Guerra) y la Federación Mundial de Asociaciones de Naciones Unidas.
El foro incluía un animado diálogo con un panel de expertos en desarme nuclear que ofrecían su visión basados en su trabajo en las áreas del derecho, la educación y la política pública. La moderadora era Kathleen Sullivan, educadora en el tema del desarme y consultora de la Oficina de las Naciones Unidas para el Desarme, con sede en Nueva York. La señora Sullivan presentó a los miembros del panel, la mayoría de los cuales tenían entre veinte y treinta años: Tony Jenkins, codirector del Centro de Educación para la Paz, de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Columbia; Michael Spies, del Comité de Abogados sobre Política Nuclear; Rhianna Tyson, directora del programa del Instituto de Seguridad Global; y Ray Acheson, asociado al Proyecto Alcanzar una Voluntad Crítica, de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad.
Después de realizar un informe sobre la cruda realidad de la existencia actual de armas nucleares, los panelistas motivaron al público a accionar. Manifestaron que, como el ser humano creó este tipo de armas, su abolición puede lograrse a través del esfuerzo sostenido y del cambio social. Los panelistas concordaron en que el diálogo de persona a persona, en lugar de las grandes manifestaciones, son más eficaces al trabajar con miras a la abolición. Los presentadores instaron a los ciudadanos comunes a crear una cultura de paz que no acepte las armas nucleares y que jamás justifique su existencia. El señor Jenkins afirmó: "Todo se reduce a cambiar la conciencia de las personas. La educación para la paz no significa forzar conclusiones. La transformación creativa y total del pensamiento en su dimensión más profunda es indispensable para la abolición nuclear".
Entre los invitados que participaron en el evento, se encontraban: Anwarul K. Chowdhury, ex subsecretario general adjunto de las Naciones Unidas; Paulette A. Bethel, representante permanente de las Bahamas en las Naciones Unidas; y Michael Cassandra, jefe de la Sede de Monitoreo, Base de Datos e Información de la Oficina de Desarme de las Naciones Unidas. El vicepresidente de la SGI Hiromasa Ikeda asistió también y habló en nombre de todos los organizadores de este evento público.
En sus palabras, el señor Ikeda contó que había jóvenes representantes de 55 países reunidos ese mismo día en Yokohama para abordar el tema de la abolición de armas nucleares. "Espero que reunamos coraje del hecho de que hay jóvenes en todo el mundo dedicados a esta importante cuestión". El señor Ikeda compartió además el mensaje enviado por el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, en el cual instaba a los ciudadanos comunes a liberarse de la idea de que las armas nucleares constituyen un mal necesario para impedir los conflictos o las guerras, y donde aseguraba que no es posible construir la felicidad y la seguridad infundiendo miedo en los demás. Afirmando que "la mayor fuerza para lograr la abolición nuclear en una escala global es el poder del diálogo", el Presidente de la SGI explicó en detalle lo siguiente:
| El diálogo comienza con la voluntad y el coraje de conocer y ser conocidos por los demás. Es el esfuerzo concienzudo y persistente por eliminar todos los obstáculos que oscurecen nuestra humanidad compartida. |
| El diálogo genuino es un profundo esfuerzo espiritual que busca provocar una transformación humana fundamental tanto en nosotros como en los demás. El diálogo nos desafía a confrontar y transformar los impulsos destructivos inherentes a la vida humana. Sinceramente, creo que la energía generada por este valeroso esfuerzo puede romper las cadenas de la resignación y la apatía que envuelven el corazón humano, dando rienda suelta a una confianza y una visión renovadas para el futuro. |

Luego del evento, muchas personas del público hicieron comentarios acerca de lo jóvenes que eran los panelistas, así como de su experiencia y competencia. A su vez, los panelistas quedaron muy alentados con la diversidad étnica, social y cultural del público presente. La moderadora, Kathleen Sullivan, compartió su impresión sobre el foro: "Si bien la conferencia trataba un tema grave, fue un gran evento y la atmósfera, muy alegre. La clave para generar un movimiento por la paz yace en tener sentido de propósito y un corazón misericordioso, centrado en el ser humano". El embajador Chowdhury afirmó: "¡Me encanta ver que la cultura de paz prevalece en todo el mundo!". Él y otros embajadores elogiaron el foro, que se centró en los jóvenes como los protagonistas del movimiento por la paz.