El 23 de septiembre de 2007, los miembros de la SGI de los Estados Unidos que viven en San Francisco, California, participaron en un foro informativo e inspirador sobre"Cuidar a nuestros mayores", realizado en el Centro Cultural de San Francisco de la SGI. Este fue el séptimo de la serie de cuidados a mayores que comenzó en enero, y que patrocinan las mujeres de la SGI de los Estados Unidos. La idea de los foros surgió a partir de los diálogos llevados a cabo por las miembros del Comité de Planeamiento de la División de Señoras de la Región de San Francisco, quienes se basaron en su propia lucha por cuidar a sus padres que envejecían. Las mujeres decidieron patrocinar foros educativos sobre el cuidado de mayores, la vejez y los recursos de la comunidad, combinados con experiencias personales basadas en la filosofía del budismo de Nichiren, que hace hincapié en la dignidad de la vida, con el fin de encontrar significado y crear valor en su interacción con los mayores a medida que estos envejecen. El objetivo de cada foro era brindar apoyo a quienes cuidan a ancianos en forma de asesoramiento profesional y aliento basado en los principios del budismo de Nichiren.
Desde enero, estos encuentros se han centrado en"El cuidado de los demás" y"El cuidado de uno mismo"."El cuidado de los demás" incluía asesoramiento sobre Alzheimer y demencia, acerca del cuidado cotidiano de los mayores, los geriátricos y el trabajo con profesionales médicos. Los temas de"El cuidado de uno mismo" incluían la salud mental y el envejecimiento saludable. Las reuniones fueron planeadas y dirigidas por la miembro local de la SGI Gwen Harris, quien tiene un título de posgrado en Gerontología. La señora Harris se interesó en esta área cuando cuidaba a su padre anciano. En su trabajo, ayuda a aquellas personas que cuidan enfermos a encontrar los servicios adecuados y también atiende consultas a familias después de la muerte de un ser querido.
El evento del 23 de septiembre fue una reseña de los seis foros anteriores, así como una oportunidad para que los asistentes dieran sus opiniones para los foros siguientes. Los participantes disfrutaron de una conmovedora interpretación de jazz en piano a cargo de Sam Cady, responsable de la División de Señores de la Región San Francisco. La reunión comenzó con la lectura de fragmentos de Humanism and the Art of Medicine (El humanismo y el arte de la medicina, traducción tentativa), un diálogo entre el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, y varios profesionales de la medicina.
Kay Rood, miembro de la SGI de los Estados Unidos desde hace muchos años, compartió una conmovedora experiencia sobre los desafíos que enfrentó al cuidar a sus padres durante los últimos años de la vida de ellos y cómo utilizó su práctica budista para asegurar la victoria tanto para ella misma como para sus padres; específicamente, para desarrollar la paciencia y el agradecimiento al comunicarse con ellos, así como enfrentar las numerosas dificultades médicas y legales que surgieron.
Seis panelistas de diversas disciplinas que trabajan en profesiones relacionadas con el cuidado y la atención de ancianos hablaron sobre los diferentes recursos disponibles para quienes cuidan de estas personas. Los panelistas hablaron sobre dietas, nutrición, cuidado en hospicios y otros consejos avanzados, comunicación con los mayores, con los profesionales de la salud, opciones de cuidado y recursos para los ancianos, así como cuidado de las personas encargadas de asistir a enfermos. Después de las presentaciones, los panelistas participaron en pequeños grupos de diálogo con el público. El foro terminó con una sesión de preguntas y respuestas a cargo de la titular de la Región San Francisco, Kathy D'or-Ried.
Nancy Ziedler, miembro del Comité de Planeamiento de la División de Señoras, quien es también facilitadora de los encuentros, comenzó a participar como resultado de los desafíos emocionales y logísticos que enfrentó al cuidar de su madre, de 90 años. A veces enfrentó momentos de enojo, tristeza o ansiedad mientras se esforzaba por ser una hija afectuosa. El trabajo diario de cuidar a su madre en casa llegó a ser abrumante, mientras asumía la responsabilidad de supervisar todas las demás actividades de su progenitora, como las finanzas, las citas médicas, las compras y las citas sociales.