La SGI alrededor del mundo
[Basado en artículo publicado en la edición de octubre 2003 de la revista SGI Quarterly.]
Singapur
Sirviendo a la comunidad en Singapur
Sandra Sin, subdirectora general de la SSA
En ocasión de la tercera edición de la Conferencia Anual "Daisaku Ikeda", titulada "Superando las divergencias: Diálogo entre civilizaciones", que fue auspiciada por la Asociación Soka de Singapur (SSA, por sus siglas en inglés) en el 36º aniversario de la organización, una persona de la audiencia preguntó cuán efectivos eran los intercambios que se realizan a nivel gubernamental, pues a su entender, el verdadero diálogo capaz de unir a las civilizaciones era el que creaba lazos entre las personas más comunes de la ciudadanía.
Habían acudido a la conferencia diplomáticos extranjerios, académicos, empresarios, religiosos y estudiantes universitarios.
Al profesor Tommy Koh, embajador extraordinario de Singapur, le pareció que la pregunta que se había planteado consistía en una oportunidad sinigual para reflexionar sobre la particular situación de Singapur, caracterizada por su variedad étnica y religiosa.
El camino hacia la identidad nacional
Inicialmente, Singapur fue una isla habitada por comunidades malayas dedicadas a la pesca. Actualmente, cuenta con cuatro millones doscientos mil habitantes. De acuerdo al último censo, el 76.5 por ciento de la población es de orígen chino; el 13.8 por ciento malayo; el 8.1 por ciento indio; y el 1.6 por ciento es de orígen múltiple.
Singapur se independizó de Malasia el 8 de agosto de 1965. Debido a que la isla, de pequeñas dimensiones, no contaba con recursos naturales destacables –salvo su capital humano—, el primer gobierno constituyente se embarcó en la desafiante tarea de la construcción de los cimientos sociales, dando prioridad al trabajo, la vivienda y la educación. Fue en éste período que el budismo de Nichiren arribó en la recién formada nación.
Los primeros practicantes fueron principalmente de origen chino. La mayoría de las familias chinas mantenía tradiciones religiosas que mezclaban costumbres budistas, taoístas y de veneración a los ancestros. Sin embargo, la comunidad china de la localidad tenía frescos los recuerdos de las atrocidades que los soldados japoneses habían infligido en sus antepasados durante la Segunda Guerra Mundial, por lo que el "budismo japonés" era considerado inaceptable. A pesar de eso, los pocos miembros que abrazaron inicialmente el budismo de Nichiren, demostraron con sus propias vidas la validez de la fe y fueron ganándose la comprensión y el apoyo de sus familias.
Así, paulatinamente, la comunidad de creyentes fue creciendo, en especial a partir de la década de los sesenta. En 1972, la SSA adquirió la personería jurídica como organización budista. Singapur se encontraba en pleno proceso de modernización, en el que se debía integrar a la sociedad manteniendo su diversidad.
Construyendo una nación
Un importante evento nacional que simboliza la armonía social y el progreso en Singapur es el Desfile del Día Nacional celebrado el 8 de agosto, aniversario de la independencia.
En 1981, los miembros de la SGI de Singapur hicieron su primera presentación en dicho evento. A partir de eso, casi todos los años, los miembros de la SGI han venido deleitando al público con creativos números de gimnasia y danza. En 2003 realizaron su 18ª aparición.
En enero de 1993, en ocasión de la inauguración del Centro Cultural Soka de Singapur, el primer ministro Goh Chok Tong destacó la contribución de la SSA en obras comunitarias y de beneficencia. Aseveró que eso reflejaba importantes valores propugnados por la asociación: el respeto a la dignidad humana, el desarrollo personal constante, el entendimiento y el amor compasivo dirigido a los demás con el afán de que superen el sufrimiento. Dijo: "Al promover y poner en práctica estos valores, ustedes están ayudando a construir una sociedad misericordiosa y unida".
Mil jóvenes de la SSA participaron en los actos del 38º Día Nacional de Singapur (Agosto de 2003)
Singapur no ha podido esquivar los resultados negativos de la urbanización y la modernización. La alta competitividad y el materialismo de la sociedad contemporánea han hecho que se desestime el espíritu de servicio comunitario y de voluntariado.
Sin embargo, los miembros de la SGI de Singapur contribuyen activamente con la sociedad local a través de una amplia gama de labores comunitarias. Entre los eventos culturales y educativos que realiza, se encuentra el programa Día Educativo para Ciudadanos Mayores, que tiene como objetivo colaborar con el mantenimiento de la salud de los participantes y apoyar a la mujer.
La División de Jóvenes de la SSA ha recibido el reconocimiento de instituciones nacionales afines. En diciembre de 2001, organizó un Carnaval Juvenil por la Paz, que reunió diez mil jóvenes de diversas entidades comunitarias y religiosas y que se convirtió en el evento por la paz de mayor embergadura del país, en el que se congregaron personas de las más diversas procedencias sociales, étnicas y religiosas.
Colaboración interreligiosa
La delegación de la SSA y Ayuda Misericordiosa en Camboya (Diciembre de 2002)
El 11 de septiembre fue una fecha que causó grandes cambios en Singapur como en otras partes del mundo. En Singapur, un país multiétnico y multirreligioso, se hizo evidentemente necesario aprender más de otras religiones y entablar lazos de entendimiento entre los diversos credos. La SSA inmediatamente impulsó actividades para crear relaciones de confianza y buena voluntad con la comunidad malaya y musulmana. Colaboró con Perdaus, una organización de beneficencia, para emprender un proyecto humanitario en Camboya.
En diciembre de 2002, veintiún jóvenes de la SSA y el departamento de ayuda humanitaria de entidades como Perdaus y Mercy Relief participaron en el Proyecto de Expedición Juvenil de dos semanas y media de duración, apoyado por la Fundación Internacional de Singapur, a través del cual se llevaron a cabo labores de reconstrucción y se promovieron actividades educativas en un orfanato infantil en la provincia de Takeo, Camboya. Gracias a dichos esfuerzos, los jóvenes pudieron apoyar a niños en desventaja y aprendieron grandes lecciones de vida, comprendiendo que más allá de las diferencias sociales y culturales entre los beneficiados y el equipo de trabajo, todos tenían en común la misma humanidad.
Bajo el estandarte de la paz, el servicio a la comunidad y el respeto a la dignidad de la vida –como lo enseña la filosofía budista de Nichiren—, los jóvenes pudieron superar las diferencias de religión, cultura y civilización. La construcción de la paz, efectivamente, comienza a nivel de los pueblos.
Los desafíos
La perseverancia de las personas entra en prueba en los momentos más duros. Actualmente, Singapur vive uno de los períodos más complejos en sus treinta y ocho años de historia, pues tiene que batallar por el desarrollo económico, y enfrentar amenazas terroristas y el síndrome respiratorio agudo severo. Durante el reciente brote epidémico, la SGI de Singapur promovió una campaña para educar a los miembros sobre como protegerse de la enfermedad con sentido de responsabilidad social.
Una exposición ambiental realizada en la Expo del Centro Mundial de Comercio (Agosto de 1997)
La Ciudad de los Leones se ha levantado para enfrentar este desafío.
Recientemente, la ciudadanía de Singapur hizo una demostración de su unión ante la adversidad. Creó la "Tela de la nación", una colcha que combina quince mil piezas de retazos donados por integrantes de la comunidad de todos los estratos. Las miembros de la División Femenina de la SSA se encargaron de dar los toques finales en el armado de la colcha, que es hoy un orgulloso símbolo de la esperanza, la unión y el espíritu invencible del pueblo de Singapur.
Página web:
http://www.ssabuddhist.org/