La SGI alrededor del mundo

[Basado en el artículo publicado en el número de octubre de 2002 de la revista SGI Quarterly.]



República Dominicana


Las semillas de la esperanza

Daniel Beriguete Gómez, ex responsable de la División Juvenil Masculina de la SGI de la República Dominicana


Daniel Beriguete Gómez
La SGI en la República Dominicana tiene sus orígenes en la llegada de los inmigrantes japoneses al país en la década de 1960. Entre 1956 y 1959, mil trescientos diecinueve ciudadanos nipones (doscientas cuarenta y nueve familias) arribaron a tierras dominicanas alentados por la política de fomento a la emigración de su gobierno. No obstante, los recién llegados recibieron terrenos no aptos para la agricultura. Ante el infructuoso desenlace, el estado decidió devolverlos a su país de origen, producto de lo cual, entre 1961 y 1962, ciento treinta y tres familias de doscientos cuarenta y nueve regresaron al Japón y setenta familias decidieron probar suerte en otras naciones latinoamericanas.

Primeros años

Takashi Nishio
Entre los inmigrantes que permanecieron en República Dominicana estaba Kurato Kimura. En 1962, a los cinco años de su arribo, cuando se encontraba debatiéndose en la labranza de las áridas tierras que le habían proveído, recibió una carta de su madre del Japón en la que ésta lo animaba a orar Nam-myoho-renge-kyo. Así, Kurato Kimura decidió practicar el budismo de Nichiren. En la misma época, conoció a un hombre llamado Jun'ichi Nishio, quien había abrazado la misma fe antes de emigrar a la isla con los siete miembros de su familia en 1956. Así decidieron practicar juntos la religión budista. Takashi Nishio, hijo de Kurato, es el actual director general de la SGI de la República Dominicana.

En el mismo grupo se encontraba Norio Inuyama, quien había inmigrado en 1957 y había comenzado a practicar el budismo en 1972, por intermedio de Kurato Kimura. Posteriormente, él fue consiguiendo paulatinamente tierras cada vez mejores. Recuerda: "Nuestro mayor reto era cómo mejorar el entorno en el que nos encontrábamos; porque sólo teníamos una pobre parcela y la siembra se arruinaba cada vez que llovía... Ese desafío nos permitió demostrar la efectividad de esta religión". Ahora, Norio Inuyama es un exitoso exportador de productos agrícolas.

En el presente, la SGI de la República Dominicana está conformada por mil cincuenta miembros. Los pioneros de las épocas iniciales superaron las enormes dificultades de tener que cultivar tierras en extremo áridas, basados en la fe budista que les permitió salir adelante desarrollando gran fortaleza interior. En ese esfuerzo, fueron plantando las semillas de la paz y la prosperidad en el país.

En febrero de 2002, quinientos miembros de la SGI de República Dominicana se reunieron en el centro cultural de la organización localizado en la capital, Santo Domingo, para celebrar una reunión general conmemorativa del 15º aniversario de la visita del presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, al país, en 1987. El encuentro también congregó a miembros profesionales de los más diversos ámbitos: educadores, abogados, médicos, contadores, músicos, empresarios, entre otros. En la ocasión, el señor Kurato Kimura exhortó a los jóvenes a asumir la responsabilidad del futuro en el siglo XXI, mientras que el director general, Takashi Nishio, recalcó la importancia de contribuir a la sociedad como buenos ciudadanos merecedores de la confianza de la comunidad.

Plantación de árboles

Las actividades promovidas por la División Juvenil de la SGI de República Dominicana se han incrementado considerablemente en los años recientes. Desde 1998, los jóvenes impulsamos un movimiento de reforestación, para reparar la seria contaminación de los recursos hídricos generada por la pérdida de las áreas forestales –en especial, la generada por la destrucción de amplios bosques por el huracán George, en septiembre de 1998—. Como acción concreta decidimos restaurar las superficies forestales con nuestras propias manos. Para noviembre del mismo año, un grupo de setenta y seis jóvenes de la SGI plantó dos mil cincuenta árboles, entre pinos y otras especies, en un área montañosa que había sido devastada. Desde entonces, cada 26 de enero, Día de la SGI, la División Juvenil está dando continuidad a esta campaña de reforestación.

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Primera campaña de reforestación de los jóvenes de la SGI, 1998

Asimismo, la muestra de la SGI, denominada "Convivencia y esperanza: Exposición sobre medio ambiente y desarrollo: La Amazonía" fue presentada en la República Dominicana en marzo y abril de 2001, generando una gran repercusión en la comunidad siendo visitada por dieciséis mil personas.

El número de participantes en nuestro proyecto de reforestación ha ido en aumento gradualmente. En los últimos cinco años hemos plantado un total de treinta y cinco mil árboles. A partir de este año [2002], como proyecto paralelo, hemos organizado con la Organización Panamericana de la Salud, un foro a través del cual se ofrecen perspectivas de especialistas de diversas áreas e información sobre el medio ambiente, para alentar a los asistentes a reflexionar sobre las consecuencias de la explotación indiscriminada de los recursos forestales y actuar en beneficio de la reforestación.

El desarrollo sostenible es un tema relevante en el siglo XXI. Por ello, la SGI propuso en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible realizada en Johannesburgo, Sudáfrica, el establecimiento de un decenio, a partir de 2005, dedicado a la educación para el desarrollo sostenible, decisión que fue adoptada por la comunidad global. Debido a esto, los jóvenes de la SGI de la República Dominicana estamos determinados a contribuir decisivamente a la sociedad, impulsando nuestro proyecto de reforestación como una forma significativa de educación ambiental.

El rector Príamo Rodríguez y su esposa, Ingrid González de Rodríguez, mantienen una conversación con los esposos Ikeda. Tokio, febrero, 2002.
El diario La Información, uno de los más antiguos e importantes medios de prensa del país, ha publicado en varias ocasiones artículos sobre los esfuerzos que realizan la SGI y el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, para promover la cultura y la educación. El propietario y editor de este periódico, el doctor Príamo A. Rodríguez Castillo, estuvo en el Japón en febrero pasado [2002], en calidad de fundador y rector de la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA), durante lo cual visitó la Universidad Soka –con la cual estableció un acuerdo de intercambio académico— y se reunió con el presidente Ikeda.

En dicho encuentro, el presidente Ikeda expresó: "Considero que la religión y la educación deben complementarse. La fe religiosa es algo que pertenece al reino interior del individuo; por su parte, la educación se encarga del desarrollo de la sociedad como un todo. Si una organización religiosa se limita exclusivamente al ámbito religioso, puede llegar a apartarse de la sociedad y a caer rápidamente en el dogmatismo. Por el contrario, la educación hace florecer plenamente la vida e ilumina el espíritu humano. Para desarrollar esa clase de educación, es imprescindible contar con un cimiento filosófico y religioso. Dado que la educación está destinada al pueblo, debe poseer una perspectiva sobre la vida y la humanidad que sea universal y eterna".

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